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Líbranos de los “peros”

¡Es curioso! Los nazarenos se dan cuenta que Jesús transmite sabiduría y realiza milagros. Pero reconociendo, no pueden dar el paso consecuente de dejarse afectar y transformar. Es esa capacidad de ponerle un “pero” a la Vida que Jesús les trae. Es nuestra sorprendente resistencia humana que posibilita permanecer en la comodidad de lo “malo conocido” en vez de abrirnos a lo “bueno por conocer”.


Los maestros judíos dijeron que Jesús hacía estas cosas por el poder del demonio (Mc 3,22), mientras que en Cafarnaúm (Mc 1,21-34) se maravillaron, confiaron en él y le posibilitaron que haga muchos milagros en ellos. Los nazarenos permanecieron impermeables haciendo que Jesús se parezca a aquella semilla que comen los pájaros al costado del camino sin que entre en la tierra.


Si trascendemos la realidad histórica de Jesús y nos preguntamos por su acción entre nosotros hoy, la de ese Dios que está presente y actuante “en todas las cosas”, y desde la realidad nos convoca, podemos preguntarnos, ¿cómo está siendo mi atención a la acción del Señor aquí y ahora? ¿Qué “peros” pueden estar manteniéndome en una paralizante comodidad?


Que Jesús afirme “No desprecian a un profeta más que en su tierra, entre sus parientes y en su casa”, nos orienta en el motivo de nuestras cerrazones y nos invita a buscar y hallar el milagro de Dios que está aconteciendo en nuestras propias tierras, parientes y casa. Estamos invitados a trascender el prejuicio sobre lo cotidiano, lo cercano, lo rutinario, doméstico, los más cercanos, mi tierra, mi casa, mi comunidad de CVX, mi humilde oración, mi trabajo y sus compañeros, para abrirnos a la novedad de Dios en ellos. En este año jubilar ignaciano, se trata de ver nuevas todas las cosas…


El evangelio de Mc muestra con claridad un Jesús, Hijo de Dios, que es humano. Se maravilla y se frustra en el deseo de darle vida a los nazarenos. Y también respeta esa decisión humana, sin imponernos su gracia.


¡Pobres nosotros si permanecemos impermeables! Que su gracia derribe nuestros peros y abra nuestros ojos para que podamos dejarlo obrar grandes milagros en nosotros y sobre todo, a través de nosotros.


Alberto Michelena sj

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