Encuentros que quedan en el corazón, esperanza que nos pone en camino
Hace unas semanas fuimos invitados por el CEN para encontrarnos y tener un
rato de oración para prepararnos a la visita del Papa León XIV.
Para algunos les parecerá alguien lejano, que está en Roma, aunque reconocen
en él al sucesor de Pedro.
Personalmente quisiera compartir mi vivencia en Roma en enero 2025.
Estaba participando por Cáritas Uruguay, en un curso de Caritas Latino América y
Caribe sobre “Protección de menores y personas vulnerables dentro de la iglesia”,
una rica experiencia, junto a otros 28 referentes del continente.
El primer día, se comenzó con una celebración en la mañana, junto a la tumba de
San Pedro, y el que presidió y nos dio la bienvenida fue Robert Prevost, hoy
nuestro Papa.

El tercer día teníamos audiencia privada con el Papa Francisco.
Después de una presentación de cada país, la directora de Cuba leyó unas
palabras de agradecimiento y a su vez de compromiso de nuestras Cáritas.
El tiempo estipulado era de media hora para todo el encuentro, después de
presentarnos Franciso nos dijo: tenemos tiempo, por lo que en total estuvimos
una hora. Nos compartió distintas realidades de varias iglesias latinoamericanas y
su pueblo, y sobre todo alentándonos al trabajo con los que necesitan del
acompañamiento y apoyo.
Cuando llegó el momento de mi saludo personal, en forma cercana y sin ningún
protocolo le dije “Francisco, ¿cómo estás?, soy el diácono Carlos Saráchaga de la
parroquia del Seminario de Montevideo”
Tenía un encargo especial de Mons. Luis del Castillo de hacerle llegar su saludo, y
así lo hice, sonriente lo agradeció.
Y enseguida la pregunta: “¿cómo está Touya? ¿Siempre igual’?” Cuando Jorge
Begoglio era provincial, Touya era su secretario.
Y terminamos en un pequeño diálogo.

Encontré en Francisco al pastor cálido, que no se olvida de sus amigos a pesar del
paso de los años, un hermano mayor que irradiaba cariño, bondad y ternura.
Son esas experiencias que uno guarda en el corazón.
Por eso aguardo la visita de León XIV, con una gran expectativa de lo que nos
pueda trasmitir. En este tiempo ha manifestado al igual de Jesús la preocupación
por el hombre, que estamos llamados, al igual que él lo vivió en Perú, a ver y
descubrir a Jesús en el hermano, sobre todo en el más apartado, excluido,
necesitado.
Los invito a vivir con entusiasmo las distintas instancias de participación de su
visita a nuestro país, para testimoniar con nuestra presencia que como Iglesia
tenemos un mensaje para compartir con toda nuestra sociedad, y como nos invita
a comprometernos Ignacio a hacer vivo el Evangelio: “EN TODO AMANDO Y
SIRVIENDO”
Carlos Saráchaga
integrante de la comunidad Inchalá
Octubre 2026





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